AENOR ha certificado a CEMOSA conforme a la norma ISO 56001:2024, el estándar internacional más exigente en gestión de la innovación. Un logro que no refleja lo que queremos ser, sino lo que ya somos: una organización donde innovar es una forma estructurada y sostenida de trabajar.
La norma no se concede por antigüedad ni por reputación; evalúa si la organización dispone de una arquitectura de innovación funcional: liderazgo comprometido, metodologías replicables, métricas de seguimiento y una cultura que integra la mejora continua como parte natural del trabajo cotidiano. No basta con tener un departamento de innovación, hay que demostrar todo el trabajo y esfuerzo que nuestro equipo desempeña.
La certificación y su alcance pueden consultarse a través de la documentación oficial emitida por AENOR: Certificado ISO 56001 y Alcance del certificado.
Este reconocimiento no llega de improviso. Llevamos desde los años 70 desarrollando proyectos de investigación aplicada, y en 2009 ya certificamos nuestro Sistema de Gestión de la I+D+i conforme a la norma UNE 166002, referente nacional en la materia. La ISO 56001:2024 no es un punto de partida, es el siguiente paso en una trayectoria que hemos construido con rigor y coherencia durante más de cinco décadas.

En un contexto donde la innovación corre el riesgo de convertirse en un término vacío utilizado para referirse a cualquier cambio menor o a la adopción de nuevas herramientas digitales, poder demostrar que existe un sistema robusto y auditado que la respalda marca una diferencia real. Para nuestros clientes, significa que las soluciones que reciben no son fruto del azar ni de la intuición puntual de un equipo, sino de un proceso orientado a la calidad. En sectores como el nuestro, con altas exigencias normativas y márgenes de error reducidos, ese tipo de garantía tiene un valor concreto.
«En nuestro sector, innovar no es opcional. Es la diferencia entre dar respuestas del pasado a los retos del futuro, o estar genuinamente preparados para lo que viene.»
Lejos de ser un punto de llegada, este logro nos compromete más. Por un lado, con los clientes que confían en nuestra capacidad de anticiparnos, con los equipos que construyen esa capacidad cada día, y con el modelo de empresa que queremos seguir siendo. No como una promesa abstracta, sino como un marco de exigencia que forma parte de nuestra identidad.


